Las manos de Kwame Brown.
Nacido en South Carolina en 1982, y después de hacer historia como baloncestista en el instituto de Brunswick en Georgia, fue nombrado jugador del instituto del año.
Estuvo dudando entre ir a la universidad de Florida o declararse elegible para la NBA. Finalmente decidió dar el paso al baloncesto profesional, le eligieron los Washington Wizards de Michael Jordan en la primera posición del draft del 2001, convirtiéndose en el primer jugador de instituto elegido en ese puesto de un draft de novatos.
Las expectativas puestas en Kwame Brown eran altísimas, sobretodo porque fue elegido por toda una institución del basket, Michael Jordan, en aquellos años presidente-jugador del equipo de la capital de Estados Unidos, Washington Wizards, entrenados por Doug Collins, otro amigo de Jordan.

Michael Jordan y Kwame Brown.
En su primera temporada, Brown fue muy criticado pero se ponía como excusa su temprana edad y su inexperiencia ya que se enfrentaba a una vida lejos de su casa y de su familia. Promedió 4,5 puntos y 3,5 rebotes, toda una decepción. Pero su equipo confió en él para la siguiente temporada, siendo titular 20 de los 80 partidos que jugó, promedió 7,4 puntos y 5,3 rebotes, progresó algo, pero no mucho. En su tercera temporada su evolución tuvo como resultado 10,9 puntos y 7,4 rebotes por partido.
Su cuarta temporada llegó, la gente ya estaba impaciente esperando su explosión. Sólo jugó 42 de los 82 partidos de la fase regular, debido a problemas físicos, y sus promedios fueron más discretos que el año anterior.

Kwame escuchando a su entrenador Eddie Jordan.
El ambiente del vestuario empezó a empeorar, su compañero Gilbert Arenas fue bastante crítico, al igual que su entrenador, ahora ya Eddie Jordan (que no es familiar de Michael Jordan pero es el actual entrenador de los Wizards). Durante los playoffs del 2005 se saltó dos entrenamientos por lo que se le apartó del equipo para el resto de playoffs.
En ese mismo año, una vez terminada la temporada, fue traspasado junto a Laron Profit a Los Ángeles Lakers a cambio de Caron Butler y Chucky Atkins.
Shawn Marion (Phoenix Suns) y Kwame Brown (Lakers).
Los fans de los Lakers no recibieron con agrado este traspaso, pero se esperaba que bajo la tutela del mago Phil Jackson (entrenador de Jordan en los Chicago Bulls que ganaron 6 anillos) siguiera su progresión hasta convertirse en la estrella que se presupone para un número uno del draft. Promedió 6 puntos y 6 rebotes, números discretos para la posición de ala-pívot.
Casi a punto de acabar la temporada 05-06, el pívot de los Lakers, Chris Mihm se lesionó por lo que Kwame Brown se pasó a su posición. Jugando ahí sus números mejoraron a 12,3 puntos y 9,1 rebotes de promedio, incluso jugando las eliminatorias por el anillo.
La próxima temporada empezó de titular en la posición de pívot pero unos problemas físicos de nuevo le privaron de continuidad. Chris Mihm ocupó su puesto y además había un joven y prometedor pívot que surgía en el equipo de California llamado Andrew Bynum. Jugó sólo 41 partidos esa temporada y esta temporada ha jugado 7 partidos, comenzando de titular 6 de ellos.
Además, en su vida personal, se enfrentó a una acusación de violación en los playoffs del 2006, quedando libre de todos los cargos en ese verano. En enero del 2007 en una fiesta de cumpleaños de un compañero de equipo, Brown arrojó una tarta a un periodista. Después huyó en una limusina, no fue procesado, pero el jugador de los Lakers invitó a una cena en el Staples Center a su víctima con lo que todo quedó en una anécdota.

Staples Center: centro comercial y sede deportiva de los Lakers.
Este septiembre pasado también tuvo un extraño incidente con un coche que alguien condució por una calle en dirección contraria, algo con su primo, cosas raras.
Lo que está claro es que está dificil amueblar la cabeza de un joven y prometedor jugador, demasiada presión… Luego los grandes expertos hablan de la mala elección de Michael Jordan, existe la teoría de que tiene las manos pequeñas, un tiro horroroso, físico raro, pero sobretodo las manos pequeñas que son un handicap muy perjudicial en el baloncesto para un chico que vive de coger rebotes y de luchar por milímetros bajo la canasta, esquivando tapones de los otros jugadores altos.

